
Se trata de un proceso de acompañamiento personalizado cuyo objetivo es ayudar a una persona (o grupo) a alcanzar metas, superar bloqueos, mejorar habilidades o generar cambios significativos en su vida personal o profesional.
El coaching es una disciplina que en las últimas décadas ha logrado una enorme popularidad y expansión por todo el mundo. Su éxito radica en la enorme cantidad de áreas en las que es posible trabajar; personal, salud, laboral, educativo, del deporte, etc.
¿Cúal es su historia?
Desde la antigua Grecia, Sócrates utilizaba un método inductivo llamado “Mayéutica” que indagaba, mediante una serie de preguntas a sus alumnos, la forma de que encontrasen respuestas y, de esta manera, lograsen llegar a sus propias conclusiones y verdades.
«No puedo enseñar a nadie, tan solo puedo hacerles pensar»
Sócrates (470 a.c.)
Mucho más tarde, en la década de los setenta, Timothy Gallwey, Profesor de la Universidad de Harvard y Capitán del equipo de tenis, descubrió la existencia de unas resistencias a nivel mental pero no a nivel físico. En 1974 escribió un libro titulado “El juego interior del tenis” (Gallwey, 2011) donde presentaba unos principios y métodos de aprendizaje y entrenamiento que se han aplicado a la consecución de la excelencia en el terreno empresarial y en los campos de la salud y la educación.
“Muchas veces somos nuestro peor enemigo. No es el adversario externo el que nos derrota sino nuestras propias dudas, nuestro propio miedo y nuestra falta de concentración”.
Timothy Gallwey. “El juego interior del tenis”.
¿Para qué sirve el coaching?
- Clarificar objetivos y metas
Sería como poner título a lo que vas a escribir. Es lo más importante: conseguir identificar con claridad lo que se quiere lograr y, a partir de ahí, ya tendríamos ese título para poder diseñar un plan de acción. En este sentido, esta meta tiene que ser clara, por ejemplo, “quiero ser un buen padre”, es un objetivo demasiado general como para poder lograrlo, ya que cada uno tiene un concepto diferente de lo que es ser un buen padre y sería imposible llegar a un consenso claro. Sin embargo “quiero mejorar la comunicación con mis hijos” si sería una meta clara, bien definida y, por supuesto, alcanzable. Además, mejorar la comunicación paterno-filial podría ser el principio para trabajar en la dirección de «ser un buen padre».
- Desarrollar el potencial personal o profesional
Potencia habilidades, fortalezas y talentos que muchas veces están dormidos o no se aprovechan al máximo. En el ejemplo, mejorar la calidad de la comunicación con mis hijos, podría ser que seamos mas activos en su vida, que tengan la capacidad y suficiente confianza para hablar de sus problemas con nosotros sin tapujos y con total sinceridad. A partir de ahí es desde donde se podría comenzar la ayuda que necesiten.
- Tomar decisiones conscientes y efectivas
Mediante preguntas poderosas, se facilita la reflexión y ayuda a tomar decisiones alineadas con los valores y objetivos. Quien mejor se conoce a uno mismo es uno mismo. En determinadas ocasiones nos encontramos con líneas rojas internas que no somos capaces de atravesar, que provienen de nuestros valores y principios. Localizarlas y reflexionar sobre ello nos brinda la oportunidad de encontrar la mejor forma de descubrir la necesidad de continuar con ellas o no, de darnos cuenta de si son coherentes con nuestro bienestar o por el contrario son una barrera para nuestro progreso.
- Superar bloqueos o creencias limitantes
Identificar pensamientos o patrones que impiden avanzar, y trabajar en nuevas formas de pensar y actuar es uno de los principales objetivos. Los bloqueos o creencias limitantes socavan nuestra actitud hacia las metas que queremos alcanzar. Podríamos decir que son juicios previos de nuestros miedos que modulan nuestro comportamiento e impiden nuestro progreso.
- Mejorar la confianza y la autoestima
Desde el punto anterior se parte hacia la mejora de la confianza y la autoestima. Cuando se logran avances concretos, aunque sean pequeños, se gana seguridad en uno misma y en sus capacidades. Es cuando se cometen errores que la confianza y autoestima se ven más perjudicadas. Por ello aprender a comprendernos y aceptrnos es crucial. Cometer un error no es otra cosa que ser humano. El mayor error es dejar de intentar lo que sea que estabas haciendo. La vida es fluctuante, activa y llena de altibajos. No somos los mejores ni los peores, solo somos humanos con días buenos y malos.
«El error no es cometer errores, el error es no aprender de ellos»
Tipos de coaching
Coaching personal (life coaching): orientado al desarrollo personal y emocional.
Coaching ejecutivo o empresarial: enfocado en líderes, gerentes o equipos dentro de organizaciones.
Coaching de carrera profesional: para personas que quieren cambiar de trabajo, mejorar en su puesto o reorientar su carrera.
Coaching deportivo: para mejorar el rendimiento y la mentalidad en el deporte.
Coaching educativo: para estudiantes, docentes o instituciones educativas.
¿Cómo se lleva a cabo una sesión de coaching?
Una sesión de coaching (usualmente de 45 a 55 minutos) sigue una estructura que puede variar según el estilo del coach, pero en general incluye:
- Establecimiento del objetivo
El coachee (persona que recibe coaching) debe plantear qel objetivo en esa sesión o en el proceso completo.
Ejemplo: “Quiero tomar una decisión sobre si debo o no cambiar de trabajo”.
- Exploración
El coach realiza preguntas abiertas y reflexivas para profundizar en la situación, creencias, emociones, recursos y obstáculos.
Ejemplo: “¿Qué es lo que te impide a tomar esa decisión?”, “¿Qué ocurriría si no haces nada?”.
- Clarificación y toma de conciencia
A través del diálogo, la persona gana claridad sobre lo que realmente quiere, lo que le impide avanzar y qué recursos tiene.
- Diseño de acciones concretas
Se definen pasos específicos, medibles y realistas que el coachee se compromete a realizar antes de la próxima sesión.
Ejemplo: “Hablaré con mi superior para indagar sobre posibles oportunidades de crecimiento en la empresa».
- Cierre y reflexión final
Se resume la sesión y lo que se ha aprendido en ella. Se refuerza el compromiso alcanzado en las acciones que han de realizar.
Bibliografía
Gallwey, W. T. (2011). El juego interior del tenis. Editorial Sirio.

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