Mediación e Intervención socio-familiar

¿Qué es la mediación familiar?

Las diferencias de opinión o de intereses entre los integrantes de un grupo familiar son algo natural en las sociedades actuales. El problema surge cuando estas discrepancias no son bien manejadas por la familia, dando lugar a conflictos de intereses. En este sentido, la mediación es una herramienta de afrontamiento a corto plazo y, muy al contrario de lo que se cree, es una técnica especializada ya presente en diferentes culturas y con largo recorrido en la historia, por ejemplo, en China, hace más de 2000 años, ya existía la idea de mediar conflictos ajenos.

Los conflictos forman parte de la condición humana debido, en parte, a las transformaciones sociales, crisis económicas o relaciones personales que producen cambios en los objetivos, intereses y relaciones personales.

“La mediación es toda actividad desarrollada por una persona de confianza de quienes sostienen intereses contrapuestos con el fin de evitar o finalizar un litigio

Intervención socio-familiar

A parte de la mediación familiar, existe un procedimiento de intervención familiar que se caracteriza por una resolución de controversias que no están sujetas a una relación judicial. es decir, que las partes integrantes de una situación conflictiva se han puesto de acuerdo para resolver sus contratiempos de forma pacífica y con un mediador que busque resolver la situación a corto plazo, siempre y cuando todos y cada uno de los integrantes de la familia estén de acuerdo en ello. Se trata de un proceso integral y profesional que busca fortalecer a las familias, apoyándolas para superar crisis, mejorar sus habilidades y recursos y garantizar el bienestar de sus miembros.

Mediación e Intervención socio-familiar


Las características de la mediación son:

  • Es un proceso voluntario, es decir, la participación de las partes es decisión personal y libre.
  • Es confidencial, esto es, el mediador tiene la obligación de no desvelar ni divulgar a ninguna otra otra persona la información recabada durante el proceso.
  • Es flexible, adaptándose a la situación concreta de cada caso particular.
  • Es neutral e imparcial, ya que el mediador no debe influir en la toma de decisiones ni mostrar favoritismos que impliquen ventaja a alguna de las partes.
  • Es un proceso equitativo, por consiguiente, el mediador deberá favorecer la igualdad entre ambas partes para lograr acuerdos beneficiosos y satisfactorios.
  • Es un proceso con garantías legales, en donde se deberá velar por la protección de los derechos de las personas, la ley, la moral y las buenas costumbres.

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